Los Open Data contra la opacidad del TTIP

Se acaba de publicar el Informe ‘Open for Business’, a cargo de la Omidyar Network y unos investigadores australianos. Resulta especialmente porque el trabajo profundiza en los beneficios que puede traer Internet para optimizar el uso de los recursos existentes, traspasando esa mentalidad arcaica de una economía política en la que hay ganadores y perdedores. La idea principal es que cuanto más se abran los datos, más y mejor podrá ser explotados, reutilizados y compartidos en beneficio de los ciudadanos.

En concreto, el informe trata de incidir en la agenda Open Data tanto de Australia como del G20, destacando los beneficios que podrían obtenerse en múltiples frentes, desde la política fiscal y monetaria, la lucha contra la corrupción, el empleo y la energía al comercio, las finanzas o las infraestructuras.

Según datos de otro informe sobre el que se apoya Open for Business, en concreto uno de McKinsey Global Institute, la incorporación de los Open Data en la agenda del G20 podría traducirse en crecimientos de 13 billones de dólares en los próximos cinco años. En términos de PIB acumulado, hablaríamos de 1,1 puntos porcentuales del objetivo de crecimiento del 2% para los próximos cinco años, es decir, un 55% de esa meta.

SinDominio_OpenData_Aporte¿Por qué destaco esta cifra en concreto? Porque si relacionamos los beneficios de la estrategia Open Data frente al polémico Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre UE-USA (TTIP) veremos que los beneficios de la primera son muy superiores. Las estimaciones más optimistas alrededor del TTIP (y las hay muy optimistas en un intento por ‘vender’ este asalto a la soberanía de los Estados por parte de las multinacionales) prevén un incremento del PIB acumulativo del 0,5% en 10 años. Dicho de otro modo: los Open Data aportan el doble de crecimiento en la mitad de tiempo que el TTIP.

Mientras que con la entrada en vigor del TTIP la Unión Europea habrá de renunciar a muchas de sus regulaciones, no sólo arancelarias, sino incluso de salud pública (sobre todo en sector de la Alimentación con los clorados, los transgénicos…), con los Open Data no hay sacrificio alguno… salvo para aquellos que quieran perpetuar la opacidad de la información y seguir frenando la transparencia.

Es más, con los Open Data lo que se producen son reducciones de los costes, por ejemplo, en la provisión de servicios tanto del sector público como privado, la mejora de su calidad y una mayor implicación de la ciudadanía (lo que, por otro lado, contribuye a la mejora de los servicios públicos).

Cloud y Big Data

En áreas cómo la política fiscal, si los Gobiernos pudieran disponer de datos enriquecidos (los conocidos en la industria como los rich data) en tiempo real, sería posible utilizar modelos más sofisticados para simular y prever la ejecución de políticas alternativas. En este sentido y dado el boom que vivimos de servicios en la nube, si los Gobiernos llegaran a acuerdos con los proveedores de servicios podrían obtener fácilmente un dibujo anónimo (que no amenazara en modo alguno la privacidad) del escenario macroeconómico. ¿Qué mejor manera de tomar el pulso que en servicios de primer orden?

SinDominio_OpenData_EspañaOtro punto especialmente interesante es el de la lucha contra la corrupción, que en la Unión Europea supone un 1% del PIB, es decir, unos 120.000 millones de euros al año (y eso son sólo los costes directos, imaginen los indirectos). El informe pone de manifiesto cómo la apuesta por Open Data podría detectar más fácilmente los casos de corrupción, reduciendo sus costes en al menos un 10%.

Sin embargo, no parece existir especial interés en promover estas prácticas y prueba de ello es la falta de estandarización internacional para compartir datos que incrementen las tasas de transparencia. España, que según el barómetro del Open Data Institute ocupa el puesto 17 de 77 países, estaría aún a mucha distancia de países como Reino Unido.

Otras áreas como la gestión de las infraestructuras, podrían mejorar hasta en un 5% (que con el montante de millones de euros que suponen es muchísimo dinero) o el consumo energético, que podría beneficiarse de ahorros de hasta un 2% en términos del PIB.

Por otro lado, teniendo en cuenta el papel fundamental que tienen los Big Data en este nuevo escenario que impulsa el informe de Omidyar Network sorprende la falta de impulso que los grandes actores de las TIC le imprimen. Sorprende y, además, levanta sospechas acerca de cómo la actual coyuntura –y la que perfilan acuerdos como el TTIP- les reporta.

Y es que los Big Data serán claves para crear esta transparencia de la que hoy carecemos, sin necesidad de invertir grandes cantidades de tiempo y procesos para alcanzarla. Estos grandes volúmenes de datos y su correcto análisis para transformarlos en información útil son la mejor herramienta para descubrir nuevas necesidades y mejorar el rendimiento e, incluso, para personalizarlos segmentándolos por diferentes tipos de población. A ello se suma, además, la incorporación de algoritmos que simplifiquen los procesos de toma de decisiones.

Todos estos planteamientos, en realidad, se están aplicando pero en la dirección contraria a los Open Data, esto es, para blindar la información en el seno de las empresas los Gobiernos, considerando los datos como un activo valioso (y/o que puede comprometer) que no debe compartirse.

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