El crowdsourced testing gana adeptos

La semana pasada asistí a la presentación del VI informe sobre calidad y testing de Sogeti, Capgemini y HP (World Quality Report), presentando por el director de Testing de Sogeti, José Luis Antón. El informe es muy completo y merece la pena darse una vuelta por él para ver el estado del testing en las empresas. Antón subrayó durante la presentación la tendencia ascendente que está viviendo el QA & Testing en los últimos años: Si en 2012 se destinaba el 18% del presupuesto TI, un año más tarde ya hablábamos de un 23% y este año, un 26%.

El momento que vivimos de transformación digital es el gran culpable, pues las nuevas tecnologías bautizadas como SMAC (Social Mobile Analytics and Cloud) están vertebrando las estrategias de marketing de muchas compañías que no quieren dejar la calidad al azar. Este es el motivo por el que la inversión en herramientas de calidad para SMAC (52%) ha superado ya a las destinadas a mantenimiento y modernización de aplicaciones (48%). En este sentido y como cabía esperar, Big Data (y Analytics) con un 40% y la nube con un 27% acaparan el grueso de las inversiones en estos entornos; movilidad y social media les seguirían con un 17% y un 15%, respectivamente.

SinDominio QA&Testing

Llama la atención que, a pesar de que el 93% de las compañías ya trabajan de alguna manera en el modelo Agile testing, “el 61% de ellas admite que no cuentan con las condiciones para ello, el 42% confiesa que las herramientas con las que trabajan no dan respuesta a sus necesidades y el 55% sostiene que carece de capacidad de automatización de las pruebas”, según Antón. Queda, pues, mucho camino por recorrer aún.

Mil ojos ven más que unas decenas

Uno de los puntos más interesantes del informe y sobre el que, quizás, no se suele profundizar demasiado -no se tocó durante la rueda de prensa, aunque llegó a hablarse de la cogestión de la calidad entre empresas y proveedores de sevicios QA- es el auge del crowdsourced testing. Recuerdo que hace un par de que años tuve la oportunidad de escuchar una charla del que fuera responsable de testing en la BBC, Richard Neeve. Entonces, este término no era demasiado popular y, a pesar de ello, Neeve contó cómo James Whittaker, uno de los ingenieros gurús de Microsoft, había comentado en alguna ocasión que este modelo formaba parte de la visión de futuro del Gigante de Redmond (algo que con el ‘seismo’ Nadella podría haber cambiado).

Precisamente fruto del calado que está teniendo la nube -el cuarto informe anual Índice Global sobre Cloud (2013 – 2018) de Cisco ya prevé  el cloud supondrá el 76% de todo el tráfico data center global en 2018-, el fenómeno parece haberse asentado aunque, como bien precisa el estudio de Sogeti, es improbable que reemplace a los equipos de QA & Testing (tanto in-house como externalizado). Con todo, el número de compañías que han aparecido al calor de esta tendencia se han multiplicado en los últimos años. Se trata de compañías, como indica el informe, que contratan a testers profesionales repartidos por todo el globo que realizan las pruebas a los clientes. Puede llegar a tener 10.000 o 15.000 testers en más de 120 países. Imaginen el abanico de posibilidades que abre; para empezar, la facilidad con que se pueden testar experiencias de usuario en diferentes idiomas y totalmente localizadas y, para acabar, lascasi ilimitades combinaciones virtuales que se pueden realizar de dispositivos, plataformas y navegadores.

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No es el único beneficio que trae consigo este modelo, puesto que en términos de inversión puede ayudar a mitigar los elevados costes ligados a una plataforma de testing. Asimismo, los testers profesionales que contratan estas compañías suelen ser apasionados de la tecnología que encuentran su escenario laboral ideal en este modelo al poder cambiar rápidamente de una aplicación a otra para probarlas. ¿Qué quiero decir con esto? Que si sabemos prestar atención, seguramente nos aporten ideas de mejora bastante mas frescas de lo que suele hacer un equipo de testing in-house.

Sin embargo, no todo es de color de rosa en el modelo crowdsourced testing, porque ni sirve para cualquier aplicación y ni para cualquier empresa. Las aplicaciones para móviles, por ejemplo, están siendo las que más aprovechan este modelo; en general, según aclara el informe de Sogeti, las aplicaciones externas que van dirigidas al consumidor. Estamos muy lejos de que las compañías confíen el testing de aplicaciones de misión crítica a este tipo de entorno (de hecho, no creo que lo hagan nunca). En suma, el crowdsourced testing parece muy apropiado para aplicaciones móviles y start-ups con pocos recursos o un baja cultura de ingeniería. Asimismo, para realizar tareas de testing y calidad en aspectos de usabilidad y accesibilidad también es muy idóneo.

Aunque las compañías de crowdsourced testing cuentan con una serie de procesos y controles para garantizar la calidad y la confidencialidad de sus testers, nadie puede asegurar que durante la fase de testing no se detecten brechas de seguridad, sobre las que no se informen, y se sean aprovechadas posteriormente. Éste sería, por ejemplo, uno de los mayores frenos al modelo, del mismo modo que los temores sobre robos de propiedad intelectual.

La Administración, en el vagón de cola

Hablar de QA & Testing siempre nos lleva a pensar en las empresas y el consumidor pero ¿qué hay de las Administraciones y el ciudadano? Pues poca cosa, pues tal y como sostiene José Luis Antón, “la reducción enorme del presupuesto TIC de la Administración, unido a que la mayor parte de lo que queda se destina a mantenimiento mucho más que a transformación, ha derivado en una situación en la que únicamente se va a precio”.

Según explica Antón, “hay empresas que, incluso, están abandonando contratos públicos de tres y cuatro años porque el importe de adjudicación era tan bajo que es insostenible el servicio, no sale rentable”. En su opinión, “nos estamos quedando claramente atrás”. Y para prueba un botón. En 2010, el entonces alcalde de Barcelona Jordi Hereu decidió convocar una consulta popular para que los barceloneses decidieran el rediseño de la Diagonal. Sogeti se ofreció a realizar el QA & Testing del sistema de votación, pero el Consistorio rechazó estos servicios. ¿Cuál fue el resultado?

Brechas de seguridad que llevaron, por ejemplo, a que alguien suplantara el voto del Partido Popular, Alberto Fernández Díaz (hermano del ahora ministro del Interior), que cuando acudió a votar a uno de los puntos habilitados en el Ayuntamiento se topó con que ya habían votado por él. No fue la única incidencia: Xavier Trias intentó votar hasta siete veces sin éxito. Es evidente, pues, que la calidad en la inevitable Administración electrónica juega (o al menos debería jugar) un papel fundamental. A ver si toman nota.

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