Lo que un nanoservidor puede hacer por su CPD

Si hace unos días les hablaba de la nueva línea de servidores hiperescalables x86 de HP, los Cloudline, hoy les traigo una gama de la que a partir de ahora oirán hablar mucho: los nanoservidores. ¿Qué son realmente? En esencia, este tipo de equipos combinan componentes modulares para utilizarlos en los servidores de los CPD. La ‘comoditización’ del hardware tiene una nueva derivada.

Si por algo se caracterizan es por su extraordinaria versatilidad, capaces de servir igual para desktops de alto rendimiento que para tablets y, ya en sus últimos días de vida, reciclarse como sencillos PC. Algo muy distinto de lo que sucede con un servidor que, como sucede con un coche, en el mismo momento que se adquiere se deprecia, porque no puede utilizarse para nada más. No confundir tampoco con los microservidores, que no dejan de ser appliance compactos, baratos, pero que no ofrecen tal variedad de utilidades.

Además de esta versatilidad, la gran ventaja de los nanoservidores es que, dado que los ordenadores mejoran su rendimiento y velocidad muy rápidamente, con estos nuevos equipos es posible combinar bloques modulares en el mismo corazón de nuestra infraestructura. A fin de cuentas, ¿dónde precisamos que los ordenadores tengan el mejor rendimiento y, además, sean más eficientes desde el punto de vista energético? En el CPD, que es dónde están corriendo 24×7.

Los nanoservidores son capaces de modularizar las entrañas de un servidor y utilizarlas a discreción tanto para un PC, una tablet o, incluso, para wearables

Los nanoservidores son capaces de modularizar las entrañas de un servidor y utilizarlas a discreción tanto para un PC, una tablet o, incluso, para wearables. ¿Significa esto que reemplazarán a los tradicionales equipos x86? No, no en absoluto, pero si pensamos en ciertos entornos como pueden los escritorios virtuales, los servidores web o incluso la alta computación, puede tener mucho sentido emplear nano servidores.

Veámoslo en términos de virtualización: Si ésta lo que hace es fraccionar los recursos de computación, pero necesita un hipervisor para gestionar todo el proceso, lo que hace un nanoservidor es lo contrario, es decir, coloca pequeñas cantidades de potencia de procesamiento para soportar cargas de trabajo sin preocuparse por compartir esa carga de trabajo.

Por otro lado, y esto es por lo que alguno expertos ya hablan de “cold computing”, los nanoservidores reducen drásticamente las necesidades de refrigeración del CPD lo que, además de respetar el medio ambiente, permite aliviar nuestra partida de costes.

 

El software también se apunta

Esta nueva tendencia de los nanoservidores calará hondo en los fabricantes tradicionales de hardware, pero también de software. Microsoft es un buen ejemplo de ello, que para 2016 contará con una versión ligera de Windows Server, su versión Nano Server… aunque los miembros del programa Microsoft Technology Adopters lo tendrán en sus manos durante esta primera mitad del año.

Esta nueva gama puede convertirse en una de las mejores baza del gigante de Redmond para combatir contra Linux en el CPD, especialmente cuando la virtualización entra en juego. Es un hecho que Windows Server tarda más tiempo en arrancar que Linux y que, además, si algo necesita un administrador cuando lanza VM (Virtual Machine) adicionales es acortar los tiempos de arranque. Dicho de otro modo, Windows Server no parece el mejor sistema operativo cuando tenemos que hacer frente a cargas de trabajo elásticas.

Esto es algo a lo que la versión Nano Server podría dar la vuelta por completo y ya hay, incluso, quien asegura que cuando Nano Server soporte Docker, el nuevo sistema operativo de Microsoft será el preferido para correr en los contenedores. Imaginen las ventajas de llevar las ventajas de Docker a Windows, de poder virtualizar un Linux con todas las aplicaciones que necesitemos dentro de nuestro sistema operativo Linux, empaquetándolo y desplegándolo en otro SO con solo introducir un par de comandos.

Microsoft no es el único en el mundo del software que se adapta a los nuevos tiempos. Chrome OS cuenta con su propio CoreOS, Red Hat también dispone de su Project Atomic y la propia Canonical ha aligerado Ubuntu en su Snappy Ubuntu Core. Sin duda, vamos a vivir tiempos interesantes en esta nueva era de nanoservidores y microservicios.

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