Receta para dinamitar un Convenio Colectivo

Cada vez que el sector TIC reclama más apoyo institucional a su actividad, éste se apoya en un argumentario en el que destaca su aportación al PIB y cómo la innovación es básica para la competitividad de un país. Sin embargo, detrás de estas buenas palabras se oculta otra realidad bien distinta en la que la sombra del recorte de derechos laborales sobrevuela al sector.

Buena parte de las compañías del sector está suscrita al Convenio Colectivo Estatal de Empresas de Consultoría y Estudios de Mercado y de la Opinión Pública. Aunque muchos profesionales del sector TIC creen que su patronal de referencia es AMETIC no es así, sino que son AEC y ACEC, dado que son las que junto con CCOO y UGT negocian su futuro laboral. Estas patronales son las que engloban a compañías como HP, IBM, T-Systems, Atos, Accenture, Deloitte, Everis, Capgemini, IECISA, Tecnocom, Neoris, INDRA, Telvent, Unisys, Seidor, Telefónica, Altran, PwC, Arsys… y un largo etcétera.

Y digo negocian, porque el actual Convenio Colectivo que rige su actividad está a punto de sufrir un terrible retroceso en derechos laborales. Para entenderlo, expliquemos previamente qué ha sucedido con este convenio en los últimos años.

A principios de la década de los 2000 nunca se prestó demasiada atención al Convenio Colectivo. En plena burbuja de las puntocom, se producía el fenómeno del ‘job hopping’, es decir, que había tal exceso de demanda de empleo, que cada año o año y medio era posible cambiar de empleo con subidas millonarias –en pesetas, claro-. Como consecuencia de ello, el salario estipulado en el Convenio Colectivo estaba muy por debajo del precio de mercado.

El Convenio es tan antiguo que todavía habla de “clasificación, interpretación, reproducción e intercalación de las fichas perforadas”

Reventada la burbuja, llegó la crisis y con ella, la precariedad, y fue necesario recurrir al Convenio Colectivo porque con la negociación individual no se iba a ninguna parte. Desde entonces, el Convenio prácticamente no ha cambiado, hasta ahora, que las patronales y los sindicatos llevan desde 2014 queriendo meter significativas modificaciones. Un Convenio tan antiguo que todavía habla de “clasificación, interpretación, reproducción e intercalación de las fichas perforadas”.

Durante todo este tiempo, las empresas TIC, tan innovadoras ellas, han estado caminando por el borde de la legalidad y, en algunos casos, traspasándolo. Pongamos un ejemplo de una de las malas prácticas más habituales que cometen estas empresas. Según el Convenio vigente, todos los trabajadores tienen derecho a cobrar trienios, que han de cobrarse sobre el salario pactado. Pues bien, las empresas cogían los incrementos de las tablas salariales según IPC y los propios trienios y los descontaban del salario convenido, que según la compañía, puede aparecer como “complemento personal”, “complemento voluntario”, etc.

SinDominio UnionEs lo que se denomina “absorción”; dicho de otro modo y como señala David Lozano, miembro de la sección sindical de CGT, “muchos trabajadores llevan más de 10 años de congelación salarial”. Tal y como han establecido demandas ganadas a EDS (actual HP), CapGemini, Atos o RSI, eso es ilegal.

Otras peculiaridades que trae consigo el actual Convenio es la raquítica actualización de las tablas salariales que, en algunos casos, sólo abarcan medio año. Lozano explica que “es el único Convenio que conozco que cuando el IPC sobrepasa lo previsto sólo te actualizan la segunda parte de las tablas salariales, a partir de julio”. Asimismo, se establece un pago tardío de la extra de verano, establecido entre el 15 y el 20 de julio cuando en la mayoría de empresas se produce un mes antes.

 

Adiós al Convenio Colectivo

Las negociaciones que se están llevando a cabo, con bastante opacidad –he de apuntar-, toman como referencia de Convenio el que recientemente firmó T-Systems.

El punto de partida para dinamitar el actual Convenio Colectivo es acabar con la ultra-actividad, algo que no podría hacerse sin la complicidad del Gobierno del PP y su reforma laboral. El actual Convenio Colectivo completó su articulado trasladando directamente parte del Estatuto de los Trabajadores. Así, encontramos el artículo 5 que establece que cuando un convenio caduca, sigue vigente hasta que se firme otro; es lo que se denomina “la ultra-actividad”.

Gracias a la reforma laboral, cuando un Convenio Colectivo vence se establece el plazo de un año para negociar uno nuevo y, de no llegarse a ningún acuerdo, adiós al Convenio. El Convenio actual, en ese sentido, estaba blindado, pero las negociaciones van encaminadas a quitar ese artículo para acabar con la vigencia del documento, con la desprotección laboral que ello implica para los trabajadores.

 

Eliminación de derechos laborales

Una de las primeras medidas que la patronal quiere cambiar en el nuevo Convenio es convertir todos los complementos personales como ‘absorbibles’, lo que significa de facto la eliminación de los trienios porque cuando ganes uno, te lo descontarán de tu sueldo para que todo quede igual.

¿Igual? Bueno, no exactamente, porque sobre la mesa de negociaciones también está la bajada de salarios. ¿Cuál es la argucia que se empleará para conseguirlo? Las categorías profesionales. Según explica Lozano, los salarios por Convenio llevan congelados desde 2009 y “cada vez están abriendo más oficinas lowcost en las que los trabajadores no llegan ni a los 10.000 brutos anuales (600 y pico al mes)”.

Existen casos casos en los que al programador se le inscribe con la categoría de Conserje (648 euros brutos/mes)… o lo tomas o lo dejas

¿Cómo han conseguido esto? Jugando con las categorías profesionales, considerándolos ‘codificadores’ –como si codificaran programas- cuando esa categoría se refiere exclusivamente “la rama de encuestadores, como se ve en la descripción del convenio”. El miembro de CGT habla, incluso, de casos en los que al programador se le inscribe con la categoría de Conserje (648 euros brutos/mes)… o lo tomas o lo dejas.

Con el nuevo Convenio que quieren firmar, sindicatos y patronal quieren crear la categoría de “codificador” por debajo de la última que había, la de “programador junior”, cuyo sueldo bruto mensual ronda los 970 euros. Lo aberrante del asunto es que es una propuesta sindical de CCOO y, “según lo último que ha trascendido estaría en 11.500 euros brutos anuales (800 y pico euros brutos al mes)”, apunta Lozano.

 

Cesión ilegal

Otra de las prácticas habituales que realizan las empresas del sector TIC es la cesión de personal. Cuando una empresa firma un contrato de servicios informáticos es más que habitual que inserte a su personal en la casa del cliente de manera que si el contrato es por diez años, el trabajador puede estar una década sin pisar las oficinas de quien realmente es su empleador. Les suena, ¿verdad?

Lozano explica que esta práctica es ilegal y que únicamente las ETT (Empresas de Trabajo Temporal) tienen derecho a hacer esto. El problema que aquí subyace es que “cada trabajador va a hacer el horario de la empresa dónde esté “prestado” (ya que ese cliente es su empresario real) y las empresas de informática tienen que hacer encaje de bolillos para hacer que el trabajador trabaje a turnos o no haga jornada intensiva en verano a pesar de que el horario de trabajo de la empresa informática no tenga turnos y sí intensiva”…

… Algo que el nuevo Convenio quiere resolver, puesto que “quieren introducir cláusulas en el convenio de forma que el trabajador tenga que hacer la jornada que pida el cliente, sea cual fuera”. Es añadir total flexibilidad horaria a la ya de por sí en el Convenio vigente, una de las jornadas laborales más largas que hay (1.808 horas anuales).

SinDominio Union

El papel de los sindicatos

En todo este entramado, lo cierto que es ni UGT ni CCOO salen bien paradas, si bien es cierto que quien lleva el peso de las negociaciones es CCOO, que incluso ha vivido una especie de motín a bordo por sus incomprensibles pretensiones a los ojos de los trabajadores. El resultado ha sido que los representantes del sector de la Informática han sido excluidos de la mesa y, en su lugar, han llegado representantes de otros sectores, como Seguros.

Entre ellas, cómo pretende hacer negocio aprovechando el Convenio Colectivo, según se deduce de los informes de CGT. Para conseguir este propósito se sirve de las certificaciones:

El coste de la certificación EUCIP que quiere incluirse correrá a cargo de las subvenciones de formación

Hace años y a través de la ATI, CCOO compró los derechos para la licencia en España de la certificación EUCIP. Pues bien, el sindicato pretende basar las categorías en función de esta certificación, de manera que, especialmente si no se tiene la carrera de informática, habrá que pasar por caja de CCOO y pagar la certificación para poder trabajar. Es un intento en toda regla de convertir las certificaciones EUCIP en un título oficial.

¿Pagará el trabajador? No, en realidad y tal y como explica Lozano, pagaremos todos, puesto que “el coste de la certificación correrá a cargo de las subvenciones de formación”, tan polémicas en estos tiempos.

Curiosamente, el que fuera secretario de acción sindical y responsable de la negociación en 2006 –cuando ya se flirteó con las certificaciones- es Eduardo Alcaín Tejada, actual presidente de la Fundación EUCIP.

En estas circunstancias, no existe fecha prevista para la firma del nuevo Convenio. Ya ha sido aplazada al menos tres veces –la última el pasado 31 de diciembre, para ver si podían ahorrarse el pago de trienios-. Todo hace indicar que antes del próximo habrá nuevo texto aprobado y, presumiblemente, los trabajadores verán drásticamente recortados sus derechos laborales.

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